Las varices esofagicas o gastricas son venas dilatadas en el último tramo del esofago a causa de una hipertensión portal. Aparecen porque el hígado padece algún tipo de trastorno y no drena la sangre con normalidad. Las venas aumentan su presion sanguinea y estoy puede desencadenar su rotura y la consecuente hemorragia que, puede llegar a ser mortal. Afortunadamente, no todas las varices esofagicas sangran, pero su crecimiento es progresivo, a medida que se agrava la enfermedad hepática.
Uno de los problemas de las varices esofagicas es que, a menos que haya hemorragia, no presentan síntomas. En caso de producirse vómitos con sangre, melenas, anemia crónica o desmayos el paciente debe acudir rápidamente a un hospital para someterse a una endoscopia y recibir un diagnóstico.
Podemos establecer una clasificación o grados de varices esofagicas:
- Varices esofagicas que nunca han sangrado. Se debe comenzar un tratamiento de prevención en cuando son detectadas.
- Varices esofagicas que presentan una hemorragia por vez primera: deben tratarse de inmediato para frenar la hemorragia y para prevenir otras complicaciones.
- Varices esofagicas que ya han sangrado en otras ocasiones y que tienen mayor riesgo de que vuelva a ocurrir. El tratamiento se centra en impedir que esto ocurra en la medida de lo posible.
Existen tres tratamientos para eliminar las varices esofagicas de eficacia similar. La más utilizada es la ligadura de las varices esofagicas, por ser el método más simple y con menos complicaciones. Otro tratamiento es la escleroterapia o esclerosis que, tiene mayor riesgo de infeccion y, la ultima opcion consiste en inyectar un pegamento tisular en la variz. Este tratamiento de varices esofagicas es más eficaz cuando sangran las varices gástricas y, aunque es mínimo, hay riesgo de sufrir una embolia pulmonar.

