Tipos de varices

Las varices son venas dilatadas de manera permanente. Las paredes de las venas se debilitan y la válvulas que hacen posible que la sangre retorne hacia el corazón dejan de funcionar por diversos factores, esto provoca que la sangre se estanque en la vena que, se dilata para facilitar el flujo sanguíneo.

Dependiendo de su localización hay diferentes clases o tipos de varices. Aunque las más habituales son las varices en las piernas, también existen otros tipos de varices como las esofagicas, varices en el recto o en el ano (hemorroides), varices pelvicas, varices vulvares, varices uterinas, varices testiculares o escrotales (varicolete).

Si atendemos a las causas que las originan, podemos diferenciar los siguientes tipos de varices:

- Las varices esenciales o primarias son aquellas cuyo origen no son alteraciones del sistema venoso profundo, sino otras causas como la herencia genética, el sedentarismo, etc.

- Las varices secundarias aparecen después de sufrir una trombosis venosa profunda o una operacion de varices.

En función de su tamaño y morfología podemos establecer otra clasificación de tipos de varices:

- Telangiectasias, arañas vasculares, varicosidades, varículas o microvarices: son varices pequeñas que, por lo general, aunque pueden dar lugar a sensación de piernas cansadas, solamente suponen un problema estético.

- Varices reticulares: son varices medianas que pueden comenzar a ser un problema para la salud cuando ocasionan flebitis a nivel superficial.

- Varices tronculares: son varices grandes y gruesas que deben recibir tratamiento. Suelen ser varices dolorosas que sobresalen de la piel. Afectan a los troncos venosos de las venas safenas de los miembros inferiores y pueden tener graves complicaciones como trombosis, ulceras varicosas o hemorragias.

Los diferentes tipos de varices requieren tratamientos y pautas específicas. Lo mejor para saber como tratar las varices es consultar a tu cirujano o medico cardiovascular, él te dará los mejores consejos para tratar las varices según tu caso concreto.

Varices pelvicas o Síndrome de Congestión Pélvica

El Síndrome de Congestión Pélvica, más conocido como varices pelvicas o pelvianas, afecta aproximadamente a un 15% de las mujeres. Aunque las varices pelvicas aparecen sobre todo en mujeres con edades comprendidas entre los 30 y los 50 años que han tenido al menos un embarazo, también pueden sufrirlas las mujeres jóvenes.

Las varices pelvicas son venas varicosas que se manifiestan con fuertes dolores menstruales, pesadez en las piernas, reglas abundantes, dolor lumbar y su evolución puede dar lugar a la aparición de varices en las piernas, hemorroides o varices vulvares. El mayor problema de esta patología es que rara vez son diagnosticadas y tratadas. Las varices pelvicas aparecen cuando las válvulas de las venas ováricas no funcionan correctamente y la sangre no retorna hacia el corazón, dilatando las venas de esta zona. Las varices pelvicas afectan también a los hombres y se conocen con el nombre de varicolete. La ventaja de ellos es que las varices pelvicas se localizan en los testículos, una zona externa en la que son detectadas muy pronto. En las mujeres, las varices pelvicas se encuentran en una zona interna que requiere de una exploración médica muy específica para ser diagnosticadas, además, los dolores que producen se  achacan a la menstruación en la mayoría de los casos.

Algunos factores que favorecen la aparición de varices pelvicas son el uso de anticonceptivos hormonales, las infecciones en esta zona, el embarazo, la herencia genética y los cambios hormonales. Cada vez existen más tratamientos alternativos a la cirugia tradicinal como el laser o la esclerosis, menos agresivos y con mejores resultados. Lo mejor es que si tienes sospechas y padeces alguno de los síntomas descritos, acudas a un especialista cardiovascular para que te examine y, en caso de que el diagnóstico sean varices pelvicas, él te indicará el mejor tratamiento para tu caso.

¿En qué consiste la escleroterapia o esclerosis de varices?

La escleroterapia o esclerosis de varices es un método conocido popularmente como pinchar las varices y, se emplea para eliminar las varices pequeñas que no superan los 3 o 4 milímetros, conocidas como arañas vasculares. Se trata de una técnica mínimamente invasiva y con resultados eficaces. La escleroterapia es un tratamiento bastante seguro que elimina las venas varicosas sin necesidad de anestesia general y sin dejar cicatrices.

La esclerosis de varices consiste en aplicar una inyección con una sustancia esclerosante directamente en la vena a tratar. Esta sustancia lo que hace es secar la variz, las paredes de la vena se pegan y ésta se convierte en tejido cicatrizado que dejar de ser visible. Dependiendo de cada caso en particular, del tamaño, del número y de la localización de las varices se necesitarán más o menos sesiones y se tardará más o menos tiempo en aplicar el tratamiento.

Aunque es mínima, cabe la posibilidad de que la esclerosis de varices no funcione en un paciente determinado. En cada sesión se suelen eliminar entre el 50 y el 80% de las venas pinchadas. Cada variz esclerosada que responde al tratamiento no vuelve a aparecer, se elimina por completo, pero esto no quiere decir que no aparezcan nuevas varices en las zonas circundantes. Las venas de araña responden a la escleroterapia en un periodo que suele oscilar entre las 3 y las 6 semanas. Las varices más gruesas pueden tardar hasta 4 meses en responder al tratamiento. Tras la esclerosis de varices pueden quedar pequeñas zonas rojas en la piel que deben desaparecer en pocos días.

Aunque son muy poco habituales, algunos riesgos de la escleroterapia de varices son la posibilidad de que aparezca una infección y sea necesario el uso de antibióticos, la formación de coágulos en las venas, inflamaciones severas, alergias a la solución inyectada y lesiones en la piel con sus consecuentes cicatrices.

Actualmente se utiliza un método revolucionario por sus resultados eficaces y duraderos que ha relegado la cirugía a casos muy extremos. Os hablo de la escleroterapia con espuma o microespuma, con la que sí es posible combatir las varices grandes y medianas sin necesidad de intervención quirúrgica.

Medicina natural contra las varices

Con la llegada del verano suben las temperaturas y los síntomas de las varices se agravan. El calor dilata más la variz, por eso debemos extremar los cuidados  si no queremos econtrarnos con complicaciones graves como las ulceras varicosas o las flebitis.

El último recurso que debemos utilizar para eliminar las varices es la cirugía. Antes de llegar a este punto, tenemos que evitar los riesgos que supone operar las varices y aprovechar las ventajas de otros métodos como son los remedios naturales, la medicina natural o la homeopatía. Además, la mayoría de las personas que se someten a un tratamiento natural para varices nota la mejoría en poco tiempo. La medicina natural no hace milagros, la clave está en ser constante con el tratamiento y en cuidar mucho la alimentación para que los beneficios obtenidos se mantengan, ya que es muy difícil que la vena varicosa se termine de curar por completo.

  • Medicina natural contra las varices: dieta y alimentos recomendados.

Llevar una alimentación saludable es fundamental para prevenir las varices y para que cualquier tratamiento de medicina natural sea efectivo. Las personas que padecen varices deben seguir una dieta rica en fibra, calcio, hortalizas, verduras crudas y fruta fresca. Es muy recomendable tomar diariamente zumos de piña, zanahoria o limón. Consume  alimentos ricos en potasio como levadura de cerveza, cereales integrales o legumbres para eliminar el agua de tu cuerpo. Sustituye las carnes y grasas animales por el pescado azul y los frutos secos. Utiliza para cocinar sal marina no refinada y consume  infusiones de té rojo o de diente de león con acción diurética. Será de vital importancia huir del sedentarismo y de la obesidad, practicar deporte para tonificar y aumentar los músculos de las piernas. Evita permanecer demasiado tiempo en la misma postura, las fuentes de calor y utiliza medias de compresión si tienes que estar demasiadas horas de pie. Evita también la ropa ajustada y los tacones demasiado altos.

  • Medicina natural contra las varices: hidroterapia.

Las técnicas de hidroterapia son muy reconfortantes y beneficiosas para tratar las varices y sus síntomas, pues favorecen la circulación sanguínea y fortalecen el sistema inmunológico al mismo tiempo. Una de estas técnicas de hidroterapia consiste en alternar duchas de agua fría y caliente en las piernas. Para terminar se realiza un masaje y se extiende sobre la piel un gel de aloe vera. Las aplicaciones de barros y las cataplasmas de arcilla son muy beneficiosas.

  • Medicina natural contra las varices: fitoterapia y plantas medicinales.

Numerosas plantas contienen sustancias venotónicas que favorecen la circulación sanguínea y evitan la dilatación excesiva de las venas y capilares. Estas plantas medicinales con propiedades protectoras, antiinflamatorias y antiedematosas son una gran ayuda en el tratamiento de las venas varicosas. Entre las plantas medicinales de uso externo destacan la achicoria, agrimonia, castaño de indias, ciprés, encima, hammamelis, sello de salomón, consuelda, cola de caballo y llantén. Las plantas más usadas en medicina natural contra las varices a nivel interno son el rusco, malva, cola de caballo, vid roja, milenrama, arándano, grosellero negro, espino blanco, ciprés y castaño de indias, entre otras.

  • Medicina natural contra las varices: complementos nutricionales.

Hoy en día contamos con una amplia gama de suplementos nutricionales que ayudarán a fortalecer nuestras paredes venosas así como a facilitar la circulación. Algunos nutrientes muy beneficiosos en el tratamiento de las varices son:

- Vitamina C para fortalecer las venas y bajar la inflamación. Se recomienda el uso de vitamina C junto con bioflavonoides.

- Vitamina E para mejorar la circulación y la oxigenación de los vasos sanguíneos. El germen de trigo, las almendras y el aguacate son fuentes de esta vitamina.

- Ácidos grasos Omega 3 por sus propiedades antiinflamatorias.

- Ajo para rejuvener las venas y arterias dañadas.

- Piña para regenerar los tejidos.

- CoQ10 es un nutriente que produce nuestro cuerpo de forma natural. El nivel de producción desciende a partir de los 25-30 años y resulta conveniente añadirlo a la dieta.

  • Medicina natural contra las varices: homeopatía.

La homeopatía nos brinda una serie de remedios para las varices en cualquiera de sus tres fases de evolución, sin necesidad de llegar a tratamientos agresivos como la cirugía. Aquí tenéis algunos de los remedios homeopáticos para las varices:

- Aeusculus Hippocastanum para venas dolorosas de color azul o rojo azulado.

- Anthracium para ulceras varicosas muy dolorosas.

- Apis para varices inflamadas que mejoran con el frío y el movimiento.

- Árnica para flebitis post-traumáticas.

- Arsénicumalbum para las varices que arden por la noche.

- Bothrops Lanceolatus para las flebitis.

- Calcárea Fluórica para venas varicosas con ganglios inflamados.

- Caléndula para tratar la úlcera varicosa.

- Otros remedios homeopáticos para los problemas de varices: Carbo Vegetabilis, Cistus Canadensis, Clematis Vitalba, Fluoricacidum, Hammamelis, Lachesis, Paeonia, Pulsatilla, Silicea, Vipera Torva y Zincum Metallicum.

La ulcera varicosa y su tratamiento

La ulcera varicosa es la consecuencia más grave de la mala circulación venosa y de las varices, se considera la última etapa de la enfermedad. Además de las varices, otro causante de la ulcera varicosa son los defectos y deterioros en venas profundas. La presión sanguínea aumenta en las venas transfiriéndose a la piel y provocando una úlcera o necrosis. Se manifiestan como lesiones en las piernas con pérdida de sustancia sobre la piel dañada por una dermatitis. Una vez que aparece la ulcera varicosa resulta muy complicado que esta llegue a cicatrizar por completo y suele reaparecer. Por tanto, una vez ha cicatrizado es fundamental cuidar tanto la circulación como la piel para evitar la cronicidad.

Las ulceras varicosas afectan y deterioran la calidad de vida por que impiden realizar diversas actividades cotidianas  e impiden llevar a cabo una vida laboral normal. Cuando la causa de la ulcera varicosa es la alteración del sistema venoso profundo, ésta tardará más en curarse y tendrá más posibilidades de reaparecer. Para tratar el problema de la insuficiencia venosa se utilizan medicamentos especiales que alivian el dolor y que mejoran la circulación, además de técnicas como la cirugía o la esclerosis con microespuma.

El mejor tratamiento para la ulcera varicosa es la prevención, ya que no es una enfermedad en sí misma, sino la evolución de una mala circulación venosa. El tratamiento más utilizado es la compresión con vendajes que evitan que la sangre se estanque y el uso de apósitos que, favorecen la curación y evitan infecciones. También pueden realizarse injertos de piel en la ulcera varicosa para conseguir la cicatrización total de la piel. Otro tratamiento es la intervención quirúrgica que puede ser cirugía abierta o cirugía endoscópica. Este último tipo de cirugía es una técnica novedosa en el tratamiento de la ulcera varicosa pero con algunas limitaciones como es el acceso a las venas del tobillo, dónde se localizan una gran parte de las ulceras varicosas. Para terminar os dejo algunos consejos que os ayudarán a prevenir la aparición de una ulcera varicosa:

  • Evita el sobrepeso, haz ejercicio físico y lleva una dieta equilibrada para mantener una correcta circulación venosa.
  • Evita actividades que te obliguen a mantener la misma postura durante mucho tiempo.
  • Utiliza medias de compresión para favorecer el retorno de la sangre.
  • Termina la ducha con agua fría aplicando un masaje desde los tobillos y evita las altas temperaturas en general.